Ya en 2008 la Sociedad Europea
de Cardiología recomendaba de forma firme la actividad
física regular y el entrenamiento físico estructurado
en los pacientes afectos de Insuficiencia Cardíaca,
dado que mejoraba la Condición Física y Calidad
de Vida de los pacientes, así como podía reducir
la mortalidad y hospitalización en pacientes con Insuficiencia
Cardíaca Crónica de leve a moderada. Sin embargo
dichas recomendaciones han tenido un bajo nivel de seguimiento
y en una reciente investigación de hábitos realizada
en Europa, se concluye que menos del 20% de los que padecen
Insuficiencia Cardíaca participan en un programa de
Rehabilitación Cardíaca estructurado en el que
se incluya el Entrenamiento Físico.
Ahora, Especialistas de diferentes países
europeos (Italia, Bélgica, Noruega, Gran Bretaña,
Suecia, Austria, Polonia, Suiza, Alemania, Francia, Grecia
y Holanda) han desarrollado y suscrito un documento de consenso
(Enero de 2011) sobre el uso de la actividad física
en el tratamiento y rehabilitación de la Insuficiencia
Cardíaca.
Los autores del documento proponen el ejercicio físico
basado en diferentes combinaciones de 3 modalidades de entrenamiento:
:: El entrenamiento aeróbico de fondo (bien continuo
o interválico)
:: El entrenamiento de fuerza
:: El entrenamiento respiratorio
En relación al entrenamiento respiratorio,
los diferentes estudios realizados en base al entrenamiento
de la musculatura inspiratoria en pacientes afectos de Insuficiencia
Cardíaca Crónica sugieren que este tipo de actuación
puede mejorar la Capacidad de Ejercicio y la Calidad de Vida
de los cardiópatas, particularmente en aquellos que
presentan también una debilidad de la musculatura respiratoria.
En cuanto a los aparatos específicos destinados
al Entrenamiento de la Musculatura Inspiratoria, los autores
del documento de consenso hacen referencia a los de las marcas
“Threshold” y “POWERbreathe”, aunque
cuando hay un cierto mantenimiento de la fuerza muscular,
se inclinan por la utilización del “POWERbreathe”
dada la posibilidad de regular la intensidad de la resistencia
y ofrecer un mayor rango de utilización.
El entrenamiento respiratorio comenzaría
con una intensidad del 30% de la Presión Inspiratoria
Máxima, que iría aumentando de forma progresiva
cada 7-10 días, hasta alcanzar una intensidad correspondiente
al 60% de la Presión Inspiratoria Máxima. El
entrenamiento consistiría en sesiones de 20-30 minutos
al día con una frecuencia de 3-5 sesiones semanales
y con una duración de al menos 8 semanas.